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Aferrados a un abrazo para subsistir al vertigo, lunaticos. No se si debiese creerme eso de que estoy lleno de colores pero no hay lienzos para pintar, por que a todos ojos es mentira. Que mentira. Hay tantas caras, caras llenas de cosas que se me podrian ocurrir, pero sera que con tanto polvo en los ojos me cuesta verlo. Yo creo que solo quiero inventarme un planeta distinto. Pisar pasto que nunca has pisado se siente increible, porque es completamente insolito, una explosion de cosas y tu, alli, parado en medio del caos intentando agarrar lo que alcanzas, y que es justo lo que necesitas y asi te regocijas.

Podria dejar de enmarañarme con este tipo de cosas, pero creo que me gusta.

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Y tanto así, de pronto me doy la vuelta y estas ahí, esperándome, cuerdas en mano listo para atarme una vez más, casi como si me invitaras, desalmado. Ni siquiera te atreves a mostrarte por completo, ¿y por qué? Te disfrazas de recuerdos atiborrados de polvo, pero con todo así, oculto entre los telones, me arrastras con tanta facilidad hacia lo oscuro que es el pasado. Pasado lleno de brillo que misteriosamente no vislumbré en su momento. El pasado brilla más cuando es pasado. ¿Pero por qué? Supongo que seria listo creer que el enamorarme de este lugar ha sido genuino, por que de no ser así realmente no me queda nada mas en donde poder agarrarme. ¿Porque sera que tenemos tanto miedo a caer? Si a fin de cuentas no hay cosa alguna con la que podamos golpearnos. Y pensar que mis anhelos se esparcen hacia ningún lugar, porque, después de todo, no soy el único que abandono ese lugar dispuesto a comenzar con otra pagina. Paginas, paginas. Caprichosas tan complicadas de llenar a momentos. Pero quizá sea cierto eso que pienso, que no hay nada que hacer, y que en eso esta la belleza de que todo sea como es.

Como si jugaran a las escondidas, dándose vuelta los papeles y posando para el mundo que capturan. Todas amontonadas, recibiendo, una a una, los rayos de las dos de la tarde, son todas pacientes prisioneras de un mundo hecho por su propia inspiración, y quizá, en verdad son todas tan libres como todo lo demás. Lo que entra de luz, en cantidades exactas, me lo alcanzo a tragar con calma, y alumbrando las calles que refrescan por bien la mañana marcho con lentitud hacia ningún lugar. No hay nada que se pueda comparar a moverse sin destino, mis pies ahuyentados amorosamente por una melodía incongruente a las palabras que flotan, incluso el ritmo se cae a pedazos, pero es justo lo que cabe para llenar el aire que nos desliza. Vislumbrar por un realmente ínfimo, ya, aunque no infame, trozo de tiempo, que vivir es demasiado fácil, tan fácil que llega a ser complicado, pero tanto que es siempre muy divertido.

Y si te encuentro derrepente, pero esta vez se me ocurre no decirlo. Asi como jugar a las escondidas y resignarme a terminar. Puede ser que de tantas vueltas que podria darle al asunto, este pueda llegar a marearse, y si se pone mal, pues mal, lo perdimos y ya esta, tanto como si no fuera importante. Pero en verdad eso seria una vil y ridicula mentira. Quizas todo lo que se me ocurre es divagar en un espacio pequeño para fingir que no me escuchan, desdibujarme disimiludamente pero con un lapiz lleno de tinta, haciendo el esbozo de un oso que hace señas para mostrales a todos el poema que se le ocurrio escribir, pero eso si, siempre atentamente, siempre por debajo de la mesa, porque el sol cuenta que por encima el viento puede llevarse todas las hojas, porque el viento ya se las llevo. No se, quizas realmente es el eterno retorno a un ciclo que aun no comprendo, quizas es parte de lo que debiese suceder, quizas es miedo o quizas simplemente lo que pretende ser, magia. Que se yo, yo solo se que los dias corren contentos, y que es mejor no detenerlos con palabras inutiles, que corran y se diviertan, y que al llegar al final nos cuenten como les fue.

Un vistazo en lo tangible, que parece ser importante e innegable, pero a la hora de ponerlo en nuestra balanza se desvanece sutilmente, con un aire de gracia, elegantemente bajo el hecho de su propia verdad, no es nada. El viento empujado por una gran maquina que transporta gente de pronto empuja mis prendas hacia atrás, y refresca mis ojos dándoles un esplendor distinto, como si barriera el polvo de las ideas e imágenes atascadas en ellos por el tiempo y el letargo, siento que el peso del mundo que suelo cargar sobre mis hombros, cual Hércules hecho de madera blanda y tibia, se hace genuino, y entre risitas ahogadas pero honestas, me descubre su secreto, no es nada. ¿Que es eso que nos hace tomar todo tan enserio? De todos modos todo termina siendo inefable, mañana o un poco mas allá, pero la inevitabilidad del comienzo y el fin es innata, prescindiendo de razones conflictivas es un hecho que quizás solo existe para embellecer todo lo demás.

Camino por calles vacías, mis calles vacías de hoy en adelante, con las estrellas a mi lado mientras ladeo mi cabeza para divisar con más claridad las figuras borrosas que hasta hace unos momentos eran luces para ordenar los autos. Cruzándome con gente que probablemente conocí en algún lugar le pregunto a un taxista si mil pesos son suficientes para llegar a casa, “no, para allá es un poco más”, y bien, que mas hay que hacer que seguir caminando. Ocupar lo que aun llena mis bolsillos en algo que llene mi estomago y ganas de masticar algo mientras termino mi caminata de kilómetros, peregrinaje fuera de mis cabales en inmensa paz de vuelta a mi pequeña caverna de seguridad extrema. Son eso de las tres y treinta, talvez un poco mas, y ningún ruido mas que el de mi cabeza a momentos rozando las ramas bajas de árboles delgados llena el aire también delgado que envuelve todo lo demás. No reflexiono, pero entiendo realmente que esto es cerca de exactamente lo que he buscado vivir y afortunadamente he encontrado. Litros de toxinas mezcladas con momentos agradables que a un ojo desnudo son rápidos en definirse como efímeros y poco relevantes, incluso faltos de originalidad y vigor, pero con un poco mas de atención son resplandecientes cristales, tanto como los que hay al ver otros vivir lo que ellos viven. Mis pensamientos parecen estar ordenados, pero son frágiles a la hora de cambiarles un Van Gogh por Kandinsky y viceversa, salvo que a diferencia de otras veces, ambos son fantásticos.

¿Y donde estoy ahora? Y sucede que sorprendentemente me he capturado mas de una vez hipnotizado por el fresco aroma de ramas bajo la luna en una calida noche de tardía primavera, o contemplando las luces de torres que construyen un nuevo lugar de estos viejos paramos, diciéndome que parece que esta vez si estoy en casa. Es probable que ya llegue y ni siquiera me di cuenta. Es mas aun posible que no vaya a lugar alguno mas que este preciso momento, y me quede viviendo mis proyecciones mas actuales en este pequeño mundo que se llama Chile.

The air smells beautifully, and just yesterday I got to relate it to this very moment instead of past longed for events. It’s the smell of flowers and wet dirt and the sun setting down on the horizon as me and my brother walk to the subway station, it’s going on a motorcycle as the passanger admiring the beauty of the night time in the city, while the flowers still dance their aromas out of their fragile bodies to get me to feel fulfilled. I’m changing, I’m a kid in a way. Being back is amazing I must say, and there’s no room for wonder now, now that would only be poetic. But was it ever otherwise.

This morning it was the would you call me kind of thing, never lived before, but felt like there was something to fix. It’s like we wanted the same but not, and it must be cleared out. Berklee told me they were working on it, and that shed a little light on my day, gave consistency to the hope smoke that’s been hanging from the ceiling and now it is a coloured mural on the top of my head. Maybe all these words with no other connection than the way I feel them coming out relating to what I’ve seen so far do have a way to be understood, like they are really a clear reflection of the fuzzy picture that we all are, an amazing draft.

I don’t remember you looking any better, but then again, I don’t remember you.
It touches one deep nerve inside of me, the one that says “he, that’s me”. I have already grown up a little more, and at the point I’m now, however imperfect it may seem to all my expectations and ego delussions, I’m right where I need to be. Right where I want to be. Right where I am me.
I feel the whole path in front of me unfolding slowly and gracefully, and it is uncertain, that’s for sure. But it feels right, and I feel like it’ll take me home. Home, you know what I mean now. Life happens as we mold it, want any proofs more of that? Just be aware that everything you say is what it is, not only what it seems.
I’m growing up and I’m happy.
I’m hung over and I don’t give a shit.
I didn’t get the full scholarship, but something will fill it in.
I need to go to work and that’s completely fine.
I’m going to Boston, and not even Meyer can stop me.
I’m going to walk the path of notes and survive the battle amazingly.
I’m going to live the war, and make it love.
I’m going to live life.
I’m living life.

The big leap that went unannounced, I thought it’d be useful to leave a scar of what happened during this time, but maybe its absence is its own scar. That friend of mine who touched my soul in a really deep point I yet don’t get to grasp, but that I crave for when I remember our new next encounter helped me back on my road on this one stage of the flame reborn.
The phoenix.
I am.
The phoenix I am. And I can repeat it over and over, and over again, but only for how awesome it seems to me. It clears slowly and smoothly, and I get to see it, last time was while taking a shower. And I wondered, did I actually think of this, or was it only a childish idea. It’s like I wanted to believe it’d be, but didn’t quite do so for it seemed to romantic, but what do I know. Believing or not I walked in and walked out. The whole journey of a pice of mine. Now I’m right at the point in which I want to be, got doubts, got joys, but I know I’m here and that’s where it should be. And it was always like that wasn’t it, George? And I know you don’t know, but it’s good you say it, because a part of you does, so just keep it strong, boy. You’ve got this far, there’s no way you can go back, only remember that’s all for good. And really, if nothing is created nor destroyed, new events must come from somewhere and that must be the past, so rejoyce on that discovery, boy, rejoyce and dance to it.

And I’ve wondered if it is really important to feel like you did something, like you are important and that you were born with something special. Because we were, most certainly were are all original versions of the one and only versions of who we are and will only be. But somehow my inner me, the one’s that’s for display on the galls tells me I should be proud, and if it was luck or magic I does not count. But does talent only account for the notes we play, or is it also how powerful we feel when we do, how much life runs through us when we do and how much we drink and get drunk and sore and become aware of it all when we seek it, how badly we want something, how beauty and passion mingle and mix together into making our very own selves, being ready to do and give anything, absolutely anything to be somewhere, to live something. My sage popped up on the middle of the bridge and showed me that. It is not fame what we seek for, just let it come if it does, but watch out, for it can consume you that so big and bigger fame. It is not fame, it is art, music, it is magic, it is life, and art is life when we achieve our purpose, so why put them separatedly. This is yet one more test, we are jumping to get to the feet of the mountain, and it’s a victory, but only one that opens the door for the next challenge. So remeber that.
It is important to remember that. There’s no end point, only new doors.
And how exciting is it?

Very.